Volver a las Bases

“Por que no observas la vida con el mismo empeño en que te opones a ella? Qué dramático espacio se adueña de ti?;te han llegado una y otra vez la señales de la fe, por ello: despierta !,  estás frente al paraíso soñado” Natalio Jorge Povarché (Fundador de la Galería de Arte Rubbers Internacional, Argentina  1924 – 2008)

Durante el año 2002 posterior a la peor crisis económica dela Argentina y paseando porla Ciudad de Buenos Aires he admirado la arquitectura de edificios externamente magníficos como el Congreso Nacional, el Palacio de Tribunales o bien el Teatro Colón y me he preguntado: “como lo hicieron?”. Después de esa pregunta seguía una auto-respuesta un tanto amarga: “hoy sería imposible… ya no hay interés para estas cosas…..”

En mis visitas a Mar del Plata tomo un espacio para  recorrerla Catedra lde la Ciudad (Basílica de San Pedro y Santa Cecilia, Avenida Mitre 1780) porque en cada regreso me encuentro con avances en la obra de Restauración iniciada por una Comisión de Vecinos y Empresarios,  que en la actualidad y luego de 8 años de gestión esta llevando a cabo una magnífica tarea de restauración para esta catedral de estilo neogótico única de esta magnitud enla CostaAtlántica. La construcción  fue iniciada en 1893 y con enorme entusiasmo significó una importante fuente de empleo para la región y una obra arquitectónica de interés parala Ciudad.

Los vecinos, comerciantes y turistas concientes del valor histórico y turístico de este edificio aúnan esfuerzo y donan dinero para lograr la restauración del edificio diseñado por el arquitecto francés Pierre Benoit.

En ese orden de pensamientos, viene a mi mentela Catedral de Colonia en Alemania, considerada la segunda Iglesia más grande del mundo luego dela CapillaSixtinaen el Vaticano y cuya construcción comenzó en el siglo XII. Las construcciones comenzaban mediante iniciativas de los vecinos de cada ciudad. Es de destacar la sana competencia de los constructores del Medievo que procuraban que su ciudad tengala Iglesia, edificio, castillo más bonito que el de sus ciudades vecinas y la gran competencia se conducía en superar en la  belleza arquitectónica de una obra, a las de las  ciudades más gravitantes.

Es sabido que la  población dela  Edad Mediasufrió de la pobreza, guerras, enfermedades, falta de urbanización, de higiene y demás calamidades. Pero sus individuos donaban dinero para las obras que representaban el bien común, porque vale recalcar que donaban dinero para la construcción de un edificio que ninguno de ellos pudo ver finalizado (ni avanzado en las proporciones que hoy imaginamos)  a lo largo de su vida, porque las construcciones demoraban siglos.  La mencionada Catedral de Colonia, por ejemplo,  alcanzó la forma que hoy tiene recién en el siglo XVIII.

A esta instancia cabe preguntarse, por qué lo hicieron? Qué principios los guiaban? 

Fe, Esperanza y Caridad

 A primera lectura puede sonar ilusorio, pero esas son las claves de la economía que sí funciona. Sucintamente:

–    Fe: Cuando se inicia una actividad es necesario creer en el producto  que se presenta como bueno, válido y digno de acción e intereses. El particular, empresa que realiza una actividad o presta un servicio debe creer firmemente en la calidad  de lo que hace. Es necesario creer en el trabajo y en el esfuerzo propio.

–    Esperanza: Iniciar una actividad fuera del relax y el ocio,  supone una legítima expectativa. Se realiza algo con el deseo de generar cierto feedback, llegar al mercado, impactar  y alcanzar los objetivos propuestos.

–  Caridad: El objetivo de la actividad lucrativa debe beneficiar al empresario y a su entorno. Los emprendimientos de éxito son los que proponen soluciones de valor para el mercado al cual esta destinado, al público en general y a la comunidad por lógica consecuencia.

 La actividad mancomunada de los miembros de una ciudad así como las acciones de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) de sus actores económicos pueden llenar en parte los vacíos de gestión y presupuesto así como las necesidades insatisfechas de la población y de la ciudad en sí misma que  por cuestiones presupuestarias  pasan a un segundo plano.

Así por ejemplo la restauración de los grandes monumentos históricos que representan no solo belleza arquitectónica, sino que también suponen fuentes de empleo para el sector de la construcción, de la cultura y del turismo y suman valor turístico para la ciudad, puede encontrar en estas herramientas un canal válido de acción y obtención de resultados duraderos.

Porque es dable señalar que en el  Medioevo la población europea no era más acaudalada, ni más refinada ni tenía acceso a los bienes a los que se tiene acceso hoy en día; pero en su dialogo intimo el ciudadano procuraba generar procesos que desemboquen en un mejor futuro para sus hijos y para las generaciones venideras;  y las imponentes catedrales europeas son un fiel reflejo de ese pensamiento sencillo y duradero.

                     Beatriz Acosta ( twitter: beatrizacosta)

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