Aspectos Intrínsicos a las creaciones artísticas

La nueva era histórica que se inicia con la globalización y posterior mundialización acaecidas a través de los grandes cambios tecnológicos con los cuales nos encontramos totalmente acostumbrados en nuestra época;  así como lo fuera el Ferrocaril en el siglo XIX y la Televisión en el siglo XX, hacen que las posibilidades de comunicación, viajes y expectativas de la humanidad hayan cambiado notablemente  y que  las condiciones de vida y derechos de las personas como ciudadanos del mundo adquieran una nueva proyección.

En ese marco  las producciones y creaciones artísticas son las que más veces que otro tipo de actividades se ven expuestas al cambio operado en la civilización y el devenir de los tiempos. Es en ese contexto que la legislación que protege y regula las situaciones y acciones que se suceden alrededor de las creaciones artísticas  y culturales debe seguir un replanteo y actualización más que considerable.

Queda claro que el artista no es un productor de bienes como los demás, y que una obra de arte no es un bien como cualquier otro. A través de la historia de la civilización los monumentos históricos exhiben los pensamientos y las pautas jurídicas de cada época en la cual fueron realizados y expuestos, y la idiosincracia de la sociedad a la que pertenecen.

 El contexto legal deberá entonces proteger la condición del artista que a raíz de su creatividad es una persona diferente de su entorno, porque al crear un objeto de arte que luego a través de recipendarios se trasladara a distintos sectores de la sociedad;  hace que la distribución de sus “productos” tenga un tenor diferente a la habitual distribución de bienes,  porque las creaciones artísticas están pensadas y destinadas a ser apreciados y en algunos casos disfrutadas por los integrantes de la sociedad en el más amplio de los sentidos.

 Desde su rol creativo, los artistas reconocen mensajes que  las sociedades emiten, a veces involuntaria o inconcientemente  y que por ello mismo, ellas no logran interpretar ni decodificar.  Los artistas a través de su obra experimentan estos mensajes y lo traducen a una obra de arte concreta. De esta forma, el artista transforma lo invisible( lo percibido a través de su especial sensibilidad)  en visible: la obra de arte.

 Por ello, el artista que hace de la creación artística su fuente de trabajo tiene legítimamente propósito de lucro en atención al intercambio de su obra para con el entorno. Por ello tanto el artista como la creación artistica, que  pueden ser materiales o bien formales necesitan de protección jurídica específica y plena.

 Beatriz Acosta / Abogada. Traductora AD HOC.

(beatrix.acosta@gmail.com)

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