Oscar Niemeyer, un siglo de arte

Nacido en 1907 en Rio de Janeiro, Oscar Neimeyer fallecido recientemente a los 104 años de edad, deja tras de sí más de un siglo de arte y arquitectura. Seguidor y gran promotor de las ideas del arquitecto francés “Le Corbusier” en América Latina, es considerado uno de los personajes más influyentes de la arquitectura moderna internacional. Fue pionero en la exploración de las posibilidades constructivas y plásticas del hormigón armado. Se graduó como ingeniero y arquitecto en 1934 e  insatisfecho con la arquitectura existente en la ciudad y decidió que podía encontrar una carrera en ese nicho. En 1945, ya como un arquitecto de cierta reputación, se unió al Partido Comunista de Brasil.

Niemeyer sorprendió a Brasil con una de sus primeras grandes creaciones en 1943, la iglesia de San Francisco de Asís, en Pampulha, Belo Horizonte, que en su interior está decorada con azulejos y frescos pintados por Cándido Portinari.

“Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar. De curvas es hecho todo el universo.” Oscar Niemeyer

 Algunas autoridades conservadoras de la iglesia se negaron en un principio a consagrarla debido a su forma poco ortodoxa. “Todo comenzó con los estudios para Pampulha, en los que deliberadamente descarté el ángulo recto y la arquitectura racional diseñada con regla y escuadra, para ingresar al mundo de las curvas y líneas ofrecidas por el concreto reforzado”. Oscar Niemeyer.

En la década del 50, el presidente de Brasil, Juscelino Kubitschek, anunció su ambicioso proyecto de mudar la capital nacional al centro de Brasil. Oscar Niemeyer diseñaría los edificios y su gran amigo, Lucio Costa, el plano de la ciudad. Así lo refirió  Niemeyer: “De Pampulha a Brasilia, mi trabajo siguió la misma trayectoria de libertad plástica e inventiva arquitectónica, que siempre acababa teniendo que defender de las limitaciones de la lógica constructiva”.

Así por ejemplo, el Palacio da Alvorada o Palacio del Amanecer, un nombre que dejaba en evidencia la era de optimismo que caracterizó la construcción de Brasilia.

“En la Catedral Metropolitana de Brasilia, evité soluciones convencionales, que habían producido las viejas catedrales oscuras que recuerdan el pecado. Por el contrario, diseñé un hall de entrada oscuro que conduce a la nave, iluminada, colorida, con sus hermosas ventanas de vidrios de colores frente al espacio infinito”, expresó Niemeyer, para luego agregar “Siempre recibí la comprensión y apoyo de los religiosos, incluso del nuncio papal, que no pudo contener su entusiasmo al visitar la catedral”

Durante la dictadura militar de Brasil sufre presiones, sus proyectos comienzan a ser  rechazados y pierde su clientela. En 1965, doscientos profesores, entre ellos Niemeyer, renuncian de la Universidad de Brasilia, en protesta contra la política universitaria. En ese mismo año viaja a Francia, por una exposición sobre su obra en el Museo de Louvre. Niemeyer se vio obligado a exiliarse en Europa en 1966, y escogió vivir en París.

En Europa inicia una nueva fase de su vida y obra. Abre una oficina en los Campos Elíseos, y consigue clientes en diversos países. En Argelia diseña la Universidad de Constantina y en 1970, la mezquita de Argel. En Francia crea la sede del Partido Comunista Francés , el Place du Colonel Fabien, y en Italia la sede de la Editora Mondadori. En Portugal realiza una obra en la ciudad de Funchal, el Pestana Casino Park. Otro diseño sobresaliente es la Mezquita Estatal de Penang en George Town, la capital del estado de Penang (Malasia), realizada en los años setenta.

Después del final de la dictadura en los años ochenta, Niemeyer vuelve a Brasil, donde diseña entre otras obras, los sambódromos de las ciudades de Río de Janeiro (1984) y de São Paulo (1991), el Panteón de la Patria, en Brasilia (1985) y el Memorial de América Latina (1987), en São Paulo, que en una bella escultura significando un Cristo, demuestra las heridas y luchas internas de América Latina a lo largo de su historia.

Entre 1991 y 1996 realizó una de sus emblemáticas obras, el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói ,  un museo en un lugar improbable, con una forma bella y original, una escultura que se proyecta sobre la piedra, dando una visión de la Bahía de Guanabara y de la ciudad de Río de Janeiro.

El trabajo de Niemeyer continúo hasta los últimos años, dado que en 2008 concluyó el Centro Cultural Oscar Niemeyer en Asturias, financiado entre otros por el actor hollywoodense Brad Pitt y en esta nueva década le fueron solicitados diseños para un nuevo estadio de fútbol en Brasil en oportunidad de la Copa de Futbol 2014.

 

 

 

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