El efecto Pygmalion

Copio aquí un artículo redactado  por Jorge Sardi Consultora, tocando el viejo tema de la motivación y feedback en el ámbito de trabajo.  Para la reflexión final, lo que pensamos de nuestros empleados, influye en su performance final? Personalmente creo que sí.

A los empleados considerados “talentosos” se les ofrecen opciones y oportunidades para mostrar eso que nosotros ya “sabíamos que tenían….” a los otros quizás no.

Esta misma situación y análisis se puede dar dentro de un aula, en la relación docente – alumnnado.

Para reflexionar. GRACIAS JORGE SARDI.

My fair Lady, Hollywood Film

 El Efecto Pigmalión, también conocido como las profecías autocumplidas, puede describirse de forma rápida de esta manera.

Lo que pensemos que va a pasarnos, inconscientemente haremos lo posible para amoldar la realidad a nuestra idea.

Antes de empezar con los ejemplos, les explicaremos el origen de este nombre.

Origen del efecto Pigmalión

El origen del efecto Pigmalión está en la mitología griega, Pigmalión era un escultor que acabó enamorándose locamente de una de sus obras llamada Galatea.

Tal fue el amor que le procesaba a su escultura que la diosa Afrodita la convirtió en una mujer de carne y hueso. Este mismo argumento es el que siglos más tarde fue utilizado en el cuento infantil que a muchos les sonará llamado: Pinocho, en el cual el muñeco de madera cobra vida gracias al amor de Gepeto.

Este mito fue el origen del nombre del efecto pigmalión y representa muy bien la idea de las profecías auto-cumplidas.

 Experimentos sociales sobre profecías autocumplidas y el efecto pigmalión

El efecto pigmalión fue estudiado y actuado en un experimento de psicología social de la siguiente manera:

En una clase completamente normal y con una capacidad similar sin grandes diferencias entre sí y con el mismo objetivo de aprobar el curso, se le dijo al profesor que ciertos alumnos escogidos de manera aleatoria tenían una gran capacidad y un gran potencial para aprobar con éxito y buenas notas y cuales iban a ser malos estudiantes y tener malos resultados.

Como se imaginarán, a medida que el tiempo fue pasando las estimaciones que se le dieron al profesor de forma aleatoria fueron cumpliéndose. Aquellos alumnos que el creía que iban a ir bien, consiguieron buenos resultados mientras que los que iban a ir mal tuvieron resultados más pobres. Ha ocurrido el efecto pigmalión.

A aquellos alumnos de los que creía que tenían un mayor potencial les puso mayores desafíos intelectuales que a aquellos con menor potencial teórico. El preguntarles en clase y obligarlos a una mayor participación en la misma hizo que sus resultados fueran mejores sin haber de base una diferencia real entre un grupo de alumnos y otro.

Como ven, el efecto pigmalión y las profecías autocumplidas no solo afectan positivamente para conseguir aquello que creemos que lograremos. Las profecías autorrealizadas son un arma de doble filo y pueden actuar tanto para bien como para mal, es nuestra ACTITUD la que determina cómo nos van a ir las cosas

MORALEJA:

Extrapolando al mundo laboral, nuestra recomendación en Recursos Humanos, es hacer funcionar los cuatro factores que actúan en el efecto Pigmalión para gestionarlos adecuadamente:

  1. Efecto Clima o Contexto Emocional
  2. Efecto Input
  3. Efecto Oportunidad de respuesta
  4. Efecto Feedback

(1) Dependiendo de las expectativas que tengamos sobre nuestros colaboradores, debemos generar un clima más motivador o menos motivador a través de nuestra comunicación verbal y no verbal, algo que debemos vigilar muy conscientemente.

(2) Tendemos a proporcionar más información a aquellos colaboradores en los que confiamos y creemos que tendrán mejores resultados. Deberemos vigilar también este aspecto y ser conscientes de en qué dirección nos estamos comportando para no cometer injusticias con unos y otros colaboradores, ya que terminaría deteriorando su motivación.

(3) Estar atentos también, a estar propensos a facilitar más oportunidades para hacer bien el trabajo a aquellos colaboradores en los que tenemos mejores expectativas. Incluso tenemos más paciencia y les apoyamos más.

(4)  Cuanto más esperamos de un colaborador más retroalimentación constructiva le proporcionamos sobre su desempeño. Esto hace que se refuerce su autoestima y su motivación. Y al contrario, no proporcionar feedback ni mostrar apoyo induce, con el tiempo, a la desmotivación.

JORGE SARDI – CEO 

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Un comentario en “El efecto Pygmalion

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