Sobre el Consumidor Cultural

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Sobre el Consumidor Cultural – Partiendo de Jesús Martin Barbero, investigar el consumo cultural significa rescatar la creatividad de los sujetos, lo que ya implica reconocer no solo el derecho que cada persona tiene de ser autor de una obra sino la posibilidad de ser un receptor activo, un receptor creador. Lo cierto es que históricamente se ha analizado la cultura desde el punto de vista del productor y no la del receptor, la del consumidor cultural, la de la persona que tiene derecho al acceso y al goce de los bienes culturales.

Ya la Constitución Española refiere las “libertades culturales”, el reconocimiento y protección constitucional del Derecho  a la producción y creación artística, literaria, científica, técnica; haciendo sujeto de ello a todas las personas sin excepción; reconociendo estos derechos  a las personas por su sola condición de tales.

Las políticas culturales se construyen en base a los valores de cada sociedad, a la libertad de cada individuo frente al oligopolio de determinadas industrias culturales. Positivamente hablando el consumo cultural puede ser parcialmente  analizado por los parámetros más generales del derecho del consumidor. Lo cierto es que en América Latina aún no existen estadísticas o mediciones de los consumos culturales de su gente.

El consumidor de hoy se apropia de los productos y servicios transformándolas en experiencias.  Si bien hay intereses y finalidades comerciales hay un valor simbólico mayor y subyacente.  Pensemos sino en las batallas publicitarias y el fenómeno del “espectadorismo”. Fue en Europa y luego de finalizada  segunda guerra mundial que nacen estas organizaciones de consumidores, la primera en Dinamarca y luego en los 60’ en Alemania, Gran Bretaña, Francia, cuyo objetivo era mayoritariamente la protección del consumidor en general, dado que muchos de los principios del primero pueden ser aplicados a los consumos culturales. Para finalizar citaré a Vaquer Caballería: “Sin el puente cultural,  sin el tránsito desde la creación cultural del individuo al patrimonio cultural de la sociedad la función social del derecho de libertad quedaría coartada”.

Beatriz Acosta,

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Beatriz Acosta dice:

    Respecto de la participación activa del consumidor, al que me cuesta llamar autor, si bien es participe necesario de la experiencia me vienen a la mente todos estos eventos comerciales que hay en Buenos Aires para vender distintos productos como por ejemplo: Experiencia Volkswagen ( un test drive para eventuales compradores) ; experiencia Chandon ( se vende el famoso espumante) y la Noche de los Museos; que es la noche de los museos sino la posibilidad del consumidor de visitar los museos en un ambiente propio de vivir una “experiencia”; o bien los Gallery Nights ( salidas nocturnas por galerías de arte en Buenos Aires) – Estas últimas experiencias se han centrado en el el consumidor cultural venciendo el desconocimiento y la reticencia.

  2. Beatriz Acosta dice:

    También veo como consecuencia de este foco en el consumidor cultural, y la necesidad de “captar interés” de manera constante, las mediciones de rating televisivo mediante el Minuto a Minuto – ( es decir la audiencia se mide minuto a minuto y si algo genera una caída se lo hace desaparecer) –
    Me pregunto, este excesivo foco en el consumidor no hace que la calidad del producto decaiga? No limita al creador indicándole un camino popular, incitándolo a hacer algo que le guste a todos?

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