Que los profesores no pierdan la sonrisa

La imagen elegida corresponde a una exhibición reciente de vehículos en Inglaterra y muestra a una mujer joven y muy sonriente vestida de conductora para la ocasión y con traje de época para el desfile. Con la imagen viene a mi mente la palabra “personna” en el concepto que el Derecho Romano daba a la palabra como una máscara o representación que permitía al ser humano acceder a determinados roles.

women driving 3

El rol docente pasa hoy por un cambio en sus representaciones. Del concepto romántico de maestra escolar que podremos ver en ilustraciones de 1950 y del profesor-investigador al estilo Einstein, o del profesor intelectual como Estrada o Joaquín V. Gonzalez, debemos bajar abruptamente a la realidad  de las aulas superpobladas y de alumnos fogoneados entre propaganda y consumismo mediático, agitaciones políticas y las pulsiones propias de la adolescencia. Ese es el escenario que espera al profesor, que sumado a la desorganización propia de las instituciones educativas estatales, traerá sobre-exigencia al docente, a quienes, en nombre de la libertad y los derechos de los alumnos se exige y sobre-exige cargando cada día con más condicionamientos y funciones de los originariamente pensados para su función.

Hoy el docente debe ser maestro, gendarme, guía espiritual y hasta médico en primeros auxilios y educación sexual. Este difuminar y degradar el rol del profesor;  lo hace pasar de una persona respetada por sus saberes científicos concretos y didáctica adecuada para que estos saberes puedan  ser transmitidos a nuevas generaciones; a un rol meramente docente,es decir un mediador y “acompañador” de  niños y adolescentes en su proceso de educación, que por cierto comienza ya no en la escuela, sino que el niño ingresa al sistema educativo siendo parte de un contexto, sociedad y culturas determinadas por lo que el docente además debe reconocer y celebrar la diversidad de cada niño.

Las teorías educativas en vigencia en la actualidad que hacen de la escuela una entidad contenedora y  que ponen las necesidades de cada alumno en el centro de todo el sistema, cuando en realidad en el centro debe estar el APRENDIZAJE de cada alumno, hacen flaco favor al fomento de la calidad educativa y expulsa profesores calificados de las aulas. Es así que las personas más calificadas ya no eligen el profesorado como profesión y los profesores universitarios deciden trabajar solamente en el nivel superior para no pisar la escuela. Es preocupante la reducción de contenidos de los profesorados – salvo contadas excepciones – dado  se han eliminado materias específicas de cada Profesorado.

Así por ejemplo en carreras como Profesorado de Inglés u otra lengua extranjera, materias de formación “pedagógica o general”, pueden ser impartidas por profesores que no sepan Inglès y muchas materias que debían ser impartidas en la lengua extranjera se imparten en Castellano, quitando al futuro profesor las posibilidad de ahondar aún más en su disciplina y limitando su alfabetización académica superior en lengua extranjera.

La formación y los claustros docentes de nivel superior debieran hacer algo al respecto para captar a los más estudiantes talentosos para este honroso trabajo y de esta manera jerarquizar y profesionalizar el rol del profesores, que si bien estudian y se esfuerzan no son vistos por la sociedad en igual posición de la que se ve a los profesionales universitarios. Solo especializando sus incumbencias profesionales  los docentes recuperan ese lugar y respeto social a la figura del maestro, que en la postmodernidad lamentablemente se ha diluido.

Beatriz Acosta

Anuncios

Beast of burden

Beast of burden*

“¡Los primeros educadores son los padres!”, porque así lo establece la legislación argentina en el Código Civil y Comercial, que  define la responsabilidad parental (art. 638) como “el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona y bienes del hijo, para su protección, desarrollo y formación integral mientras sea menor de edad y no se haya emancipado”. Es la familia el agente primario de socialización del niño dado que es educar al hijo es responsabilidad de los progenitores (art. 646 Código Civil y Comercial). A diferencia de los países del antiguo ejido comunista, en las naciones democráticas el Estado es único legitimado para el monopolio de la violencia, pero esa atribución no conlleva la facultad de imponer un pensamiento único y colectivo a la población. La pretendida reforma a la ley de ESI implica establecer compulsivamente una serie de acciones obligatorias en el ámbito escolar vulnerando idearios institucionales y libertad de conciencia de cada miembro de la comunidad educativa; así la proyectada reforma busca eliminar el actual artículo 5 de la ley 26.150, el cual establece que la aplicación de la ley en los establecimientos educativos puede adaptarse a “su ideario institucional y las convicciones de sus miembros.”

Independientemente de los folclorismos y provincianismos propios de las masas “celestes”, en su mayoría personas del interior del país con tonadas propias de su región que suelen exhibir imágenes de la Virgen María y demás devocionarios cristianos, y que son estéticamente bastante distintas de las clases urbanas argentinas;  la discusión entre “verdes” y “celestes” puede ser vista como un revival de la grieta propia del siglo XIX entre unitarios de ciudad y federales pueblerinos. El debate por la ley que pretendía incluir el aborto legal como un derecho mostró estereotipos concretos de cada sector, representando a los celestes como provincianos, ignorantes, religiosos y principalmente de piel oscura. El universo verde era, cual publicidad de cerveza Heineken, blanco, urbano y sobre todo muy cool.

La ley de Educación Sexual Integral (ESI) sancionada en 2006 introduce modificaciones trascendentales en el rol del docente y  la gestión de clases y – sospechosamente – ningún gremio docente alzó la voz. Me cuesta creer que a todos los maestros coincidan con alegría frente a una nueva responsabilidad que les quita tiempo hábil laboral para estudiar cuestiones propias la disciplina que eligieron para ser profesores (Literatura, Historia, Geografía, Química, Francés, etc.) y que a todos los docentes les resulte óptimo impartir ESI en sus clases. Tocar temas que no forman parte de las incumbencias profesionales de un profesor son siempre una tensión y se traducen un tiempo físico concreto que el profesor debe destinar a estudiar ESI antes de trasladar los conocimientos a  sus alumnos. Las particularidades del aula moderna y la excesiva diversidad con la que debe lidiar el maestro en cada clase le impiden muchas veces seguir estudiando la disciplina que lo apasiona, dado que muchos profesores prefieren destinar su tiempo “libre” pero impago para encontrar nuevas maneras didácticas de seducir a adolescentes desmotivados y con dificultades de atención; dejando sus intereses ( la posibilidad de presentar una tesis, la posibilidad de escribir un libro, la posibilidad de asistir a un congreso propio de su especialidad disciplinar) a un lado para prepararse para el aula. Sumar una nueva obligación al profesor altera su statu quo y restringe sus derechos dado que le impone una nueva función para la cual debe prepararse y para la cual no podría negarse.

Royal High School

Los defensores de la propuesta de reforma señalan que “la ley rige  desde hace 12 años, pero no se aplica de manera uniforme ni regular en todas las escuelas y colegios del país” y aducen derechos de los alumnos para increpar a los profesores sobre esta materia que trata cuestiones de la intimidad de las personas. Aquí se produce un interesante debate desde la filosofía del derecho en atención a  la colisión de derechos: por un lado el derecho de los alumnos a recibir información esencial para su desarrollo como lo es la ESI y por otro lado el derecho del maestro, que como trabajador puede conservar sus creencias, tradiciones, pensamientos y sobre todo la facultad de gestionar sus clases conforme los objetivos que a principios de año plantea junto a sus alumnos en cumplimiento al diseño curricular vigente. Recordemos que el maestro no trabaja solo en las horas frente al aula, existe una gran cantidad de trabajo de planificación y preparación de clases que ocupan muchas horas al profesor y que no son reconocidas como jornada laboral. Permitir, como lo quiere hacer la pretendida reforma, compeler al profesor a variar el contenido/proyecto de su clase a sola petición del alumno que plantea un tema de ESI, es degradar el rol del profesor a la de un  “acompañante” de sus alumnos, cuando conforme el estatuto docente la función del profesional docente es guiar el aprendizaje de objetivos concretos siendo mediador de conocimientos con sus alumnos. Permitir que ante el menor requerimiento del alumno el profesor deba cambiar su esquema de clase, lo pone en una posición endeble y le quita el poder de decisión y organización del propio trabajo, estableciendo una verdadera policía del pensamiento sobre el colectivo docente.

Si bien la necesidad de impartir ESI es altamente plausible,  no es legítimo que el derecho de un grupo – los alumnos – se obtenga avasallando los derechos de otros miembros de la comunidad educativa, los docentes. Como la pretendida ley de “aborto legal”, la ley ESI ha sido sancionada sin la efectiva adjudicación de presupuesto para llevarla a cabo, cargando una vez más, una nueva obligación sobre las espaldas de los maestros; quienes a partir de la exigencia de enseñanza personalizada en el aula, inclusión educativa, integración en aula común de chicos con necesidades diferentes y la ya clásica superpoblación áulica, han sido transformados en  verdaderas bestias de carga. Sorprendentemente ningún gremio docente se ha manifestado en contra de estas nuevas exigencias a los educadores, que a diferencia del material didáctico, no se traducirán en un plus salarial.

Las reformas propuestas por la feligresía mediática verde en nombre de la libertad y los derechos, ataca la libertad de pensamiento de los profesores, los derechos laborales de los profesores, los derechos adquiridos por las instituciones educativas para gestar su ideario institucional  y en el genuino ejercicio de la libertad de cátedras de cada docente. Una mirada democrática y superadora del conflicto deberá planificar seriamente el presupuesto para hacer efectiva la ley ESI, garantizando el derecho a la intimidad de cada miembro de la comunidad educativa, el pleno ejercicio del derecho de profesar una religión y las libertades pensamiento, de opinión y de consciencia, derechos ya  establecidos en el art. 12 del Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto San José de Costa Rica que a partir de la reforma constitucional de 1994 tiene jerarquía en nuestra legislación jerarquía constitucional.

Beatriz Acosta

*Idiom, Expresión propia de la lengua inglesa que se traduce como “bestia de carga”. La popularidad de este idiom fuera de los países de habla inglesa se debe a una canción de rock de los Rolling Stones, de idéntico nombre.

Turismo y los ODS 2030

Con mucha alegría y luego de ver una nueva oferta de trabajo, llegan a mí noticias de la creación de la plataforma on line para la cooperación internacional para lograr los 17 objetivos de desarrollo sostenible planteados en la Agenda 2030 mediante el desarrollo del turismo como motor del desarrollo económico y  creador de empleo decente y de calidad.

Aquí una invitación a visitar e interactuar en esta plataforma desarrollada por la  Confederación Suiza :   http://tourism4sdgs.org/resources/

Todo ello con objetivo de trabajar en conjunto con las autoridades de Pinamar para lograr un verdadero re-launch de Pinamar como destino turístico de calidad.

Viva Pinamar !

pinamar

En ese orden de ideas también debo recordar que durante el mes de Mayo 2018 el gurú en Marketing de Ciudades, el catalán Tony Puig, dió una conferencia en Pinamar, donde señaló algunos conceptos a su entender claves para lograr el desarrollo competitivo de la ciudad en un período de 20 años, así Tony Puig enfatiza:

  • La necesidad de desarrollar en primer término un plan local que deberá llegar a su punto culmen en 8 años.
  • La vuelta a la naturaleza, mirar al mar, conectarnos con su biología.
  • El debate, reflexión y decisión ¿Qué tipo de ciudad queremos ser?
  • La generación de festivales estacionales
  • El foco en las necesidades del peatón e instalar la cultura de la bicicleta.
  • Plantar más árboles, renovar, plantar árboles nuevos.
  • Incluir, en una ciudad turística debemos estar cómodos todos los colectivos urbanos.
  • Comunicar con eficiencia y mantener una continuidad en las acciones.

Preguntado sobre la posibilidad de cooperar con otras ciudades costeras Tony Puig sostiene que se debe cooperar, pero desde la singularidad.

Beatriz Acosta